Entradas

Plantilla.

Palabras. 01 01 Texto 01 02 Texto 01 03 Texto 01 04 Texto 01 05 Texto 01 06 Texto 01 07 Texto 01 08 Texto 01 09 Texto 01 10 Texto 01 11 Texto 01 12 Texto 01 13 Texto 01 14 Texto 01 15 Texto 01 16 Texto 01 17 Texto 01 18 Texto 01 19 Texto 01 20 Texto 01 21 Texto 01 22 Texto 01 23 Texto 01 24 Texto 01 25 Texto 01 26 Texto 01 27 Texto 01 28 Texto 01 29 Texto 01 30 Texto 01 31 Texto 01 32 Texto 01 33 Texto 01 34 Texto 01 35 Texto 01 36 Texto 01 37 Texto               Resquicio Desquicio.

Palabras.

Palabras. 00 01  Siguiendo la ruta... Siguiendo la ruta de las tempestades y la desazón llegarás al país de las aguas claras. Siguiendo la ruta de la juventud llegarás a los campos de la vida madura. Siguiendo la ruta del mar de los sonidos llegarás a la isla de los violines, los pianos y las trompetas:  allí serás huésped de la sinfonía de la selva y la playa,  del día y la noche,  del frío y la hoguera. Será la armonía entre tiempo y latido. Será la armonía entre sendero y paso, entre pie y camino. 00 02  A veces... A veces, sin saber hacia dónde huir, escapo sólo hacia las paredes y allí se queda todo el dolor, toda la angustia,  toda la ira... aunque tiemble mi cuerpo,  aunque la mirada proclama amor,  aunque la palabra proclama Te quiero, porque el amor nos salva cuando estamos perdidos, porque el humor nos ayuda a sobrevivir,  porque el perdón se hace necesario cada día,  porque hemos de aprender a tender la mano...

Contemplando La marea.

Imagen
  Sonrisas. Chat gpt + Gemini.       Genaro, hazme un relato a partir de esta conversación que hemos tenido.      Detrás del cristal blindado de la ventanilla número 26, el aire hueco del negociado olía a café recalentado y a tinta vieja. Yo pasaba la esponja húmeda por el fajo de pólizas cuando él apareció. No traía una carpeta ordinaria de demandante; traía un atlas invisible bajo el brazo.      Se presentó como Resquicio.      —Mire —me dijo, pegando los nudillos al cristal, con los ojos encendidos de una lucidez que no encajaba en este ministerio—. Ya no tengo que bajar hasta aquí. Ahora puedo invocar este mostrador desde los portátiles de mi casa. He abierto cincuenta puertas hacia el patio de atrás, un corredor inmenso que he llamado Almacén Trasero. Y he metido a trabajar allí a toda una cuadrilla.     Le acerqué el micrófono de la ventanilla, intrigado por el inventario de su delirio. El negociado de...